Arriesgar en el camino de búsqueda…JMJ 2016

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Bienaventurados los Misericordiosos Himno JMJ 2016

Unidos en la oraciónLa JMJ 2016, puede que haya terminado, pero quiero pensar que el primer día que llegamos en casa, era el primer día que en el que podíamos poner en práctica lo recibido en esos maravillosos días.

Hoy a primera hora de la tarde, miro mi móvil y aparece un nombre que me trae muchos recuerdos.

Es de Ewelina; y como siempre su mensaje transmite lo bello que fue nuestro encuentro. Lo bello que fue entrar en las vidas de los demás y quedarse. Ewelina, su marido Olo, y su hijo Juan, esta bellísima familia que nos abrió las puertas de su casa, como si fuéramos sus verdaderas hijas en una Polonia inicialmente fría y desconocida. Esta familia y otras muchas cosas me hace recordar, con un corazón grato, Polonia y la JMJ 2016, porque el Señor se manifestó una vez más en mi vida a lo largo de esta aventura.

Después de las 16 horas de viaje, desde Bolonia (Italia) llegamos sobre las 8.30 de la mañana el día 24 de Julio en un día resplendente, a Wadowice. Después de haber pasado 3 fronteras, numerosas paradas (cada 3 horas). Esta pequeña ciudad, Wadowice, ciudad natal de san Juan Pablo II me dio enseguida una buena impresión por la acogida de sus gentes, habían adornado sus calles para este gran acontecimiento. Se veían las Parroquias repletas de banderas, posters, flores; y lo más significativo, su gente que estaba por las calles, dándonos su más caluroso abrazo. Pensé dentro de mí, “estará allí en medio, la familia que nos va a acoger en su casa”. Intentaba descubrirla mirando a todas las partes. No quería perder este precioso momento por lo significativo que era. Polonia, como todos los países que acogen la JMJ, rompe sus muros y seguridades. Abre sus puertas sin reservas y sin máscaras, a miles y miles de jóvenes peregrinos.

Jóvenes de la Parroquia Vivir con ilusión y alegría

Llegamos a nuestra Parroquia gemela, la Parroquia de san Pedro Apóstol, con sus jóvenes en azul marino, esperándonos con mucho fervor. Una parroquia grandísima de 8 mil habitantes y 5 capellanes. Fue también visitada y bendecida por san Juan Pablo II, y de hecho, se encontraba dentro de la Iglesia la silla que utilizó durante su visita.
Poco a poco íbamos cogiendo nuestras mochilas y curioseando todo lo que había dentro. Había varios libros de oraciones y celebraciones de la JMJ, un diario, un libro de historia de Polonia, un sombrero, una radio, y muchas cosas más. ¡Ah si hasta un Poncho había! ¡Qué divertido! Estamos casi listos para la semana de aventura, solo faltaban las familias de acogida.  Poco a poco llegaron, y desde luego, todos, nos preguntábamos en un aire de suspense, “¿Quién será la nuestra?”. Veronica (mi connovicia) y yo, junto con otras dos chicas Laura y Elena, nos acogieron Ewelina, Olo y el pequeño Juan. De allí empezó todo, el Señor nos ha preparado la familia de acogida tan especial que fue emocionante luego, dejar su casa, y dejar Polonia.

DJóvenes en caminoespués de casi un mes de la JMJ 2016, he intentado día tras día revivir los días intensos vividos con ilusión y alegría. Tengo mil cosas para contar, pero pienso que lo más importante ha sido vivir estos días codo a codo con cada joven que he encontrado por el camino. Una cosa es conocer, estudiar, analizar los problemas que vive hoy día cada joven, y otra bien distinta es vivir, reír, disfrutar, gozar, sufrir, compartir, escuchar sus más profundos deseos y sueños para realizar. Al fin y acabo, tenemos un único anhelo: ser felices. Felices de verdad.

Encuentro de jóvenesEn cada joven que he encontrado, me he encontrado a mí misma. Esa sonrisa, esa mirada, ese espíritu que va en busca del sentido profundo de vivir cada instante, y que es reflejo de lo que en mis entrañas llevo yo también. El deseo de salir fuera de sí misma, y romper las cadenas de la indiferencia, perjuicios y egoísmos, acoger la mano amiga que se nos presenta a lo largo de cada día, –en el autobús, en tren, caminando, rezando, comiendo, cantando– sabiendo que todos estábamos en la misma barca, y convenía remar juntos para así poder llegar todos a buen puerto. He visto en cada joven la fuerza de arriesgar, saltar, entrar y dejar entrar a otros en sus recintos más sagrados, y aceptar los desafíos que pueden surgir en cada encuentro.

Admiro cada joven que con coraje ha preparado la mochila para el viaje, cada joven que se puso en marcha, sabiendo que cabría la posibilidad de no poder volver a casa, por las amenazas y persecuciones de fe que testimoniamos hoy en día. Sabemos, que aun siendo pequeño el esfuerzo, era un gran testimonio viajar y estar allí en Polonia con todo el mundo en nombre del Amor que es Cristo mismo.

Gracias por todoGracias

A cada joven que he visto, que he encontrado, que he compartido un pedazo de camino, Gracias. A ti, que conmigo abriste tu corazón, compartiendo tu vida sin reservas, ni miedos, Gracias. A ti,  que me ofreciste un pedazo de pan, un poco de agua, tu sombrero o tu paragua, bajo la lluvia o bajo el sol, Gracias. A ti, que al caerme (me he caído de verdad, y fue bastante horroroso, Jeje) intentaste levantarme, vendar mis heridas, abrazarme y consolarme, Gracias. A ti, que cargaste el peso de mi mochila, caminaste conmigo los infinitos kilómetros, que buscaste conmigo las paradas más cercanas del metro, del supermercado, del kantor e intentar día tras día aprender lo más mínimo de polaco para sobrevivir, (jaja), dziękuję. A ti, que en cualquier momento, te recordaste de mí en tu oración, Gracias; así lo he hecho yo también. A ti, que con amistad y escucha, compartiste conmigo esta bellísima experiencia, Gracias. A la Arquidiócesis de Boloña, sus sacerdotes y jóvenes, ¡Mil gracias por haber sido unos estupendos compañeros de viaje! ¡A todos vosotros que nos habéis acompañado en el viaje con vuestra oración y recuerdo, gracias!

Unidos en oraciónY a cada joven que participó en la JMJ 2016, o a ti que estás leyendo estas líneas, te quiero decir una cosa: “La vida vale la pena vivirla, y hay que arriesgar y sufrir para intentar y encontrar su verdadero sentido. No des la espalda a las dificultades, supéralas con fe y con coraje, y recuerda siempre, que nunca estarás solo, porque cada joven en este mundo, está haciendo y viviendo lo mismo“.

Nikki Ramos fsp

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