Conocer al Cura de Ars y sus pensamientos en este libro. Palabras del Cura de Ars

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Palabras del Cura de Ars

Sacerdotes que nos indican el camino del cielo

San Juan María Vianney nació cerca de Lyon el año 1786. Tuvo que superara muchas dificultades para llegar por fin a ordenarse sacerdote. En 1818 le confiaron la parroquia de Ars, en la diócesis de Belley. Aquel día prendió el camino de Ars y llegó al atardecer. Su primer objetivo era “comunicar amor” a pesar de todo a sus parroquianos. Para unirse a Dios él hacia todo tipo de mortificaciones y sacrificios para obtener la conversión de sus parroquianos. Él comprendió que para atraer a las almas tenía que empezar por conquistar los corazones y el primer paso fue ir a su encuentro.

Palabras del Cura de Ars

Palabras del Cura de Ars: Sacerdotes que nos indican el camino del cielo.

Hablando de la importancia del sacerdote en una parroquia él decía que la grandeza del sacerdocio se comprenderá solo en el cielo. Porque si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos, no de pavor sino de amor.

Hablando sobre el pecado mortal san Juan María Vianney invitaba a imaginar, a través de una parábola, a un hombre que está cubierto de heridas, y le decimos que vaya al hospital para que vean su mal. Va, el médico le receta los medicamentos necesarios y casi se siente curado. Pero coge un cuchillo y vuelve a reabrírselas, haciendo el mal que no sufría… Lo mismo hacéis cuando ocultáis un pecado mortal: causáis una nueva y gravísima herida a nuestra alma que impide que las demás se curen.

Misericordia de Dios.

Don Vianney nos aporta una nota de esperanza abierta a todos diciendo que cuando hacéis una buena confesión, encadenáis al demonio e ilustra sus palabras recurriendo con una imagen impactante. El rico que ha perdido su fortuna, con frecuencia no logra, pese a toda su buena voluntad recuperarla; pero el cristiano que ha perdido su fortuna eterna, puede recobrarla sin que le cueste nada, solo recibiendo el sacramento de la Penitencia. No hay porque temer, ya que, nuestras faltas son un grano de arena en comparación con la gran montaña de la misericordia de Dios. La misericordia de Dios es como un torrente que se desborda: arrastra los corazones a su paso.

Sigue el santo que celebramos hoy diciendo, mirad hijos míos, el buen Dios ha asignado un puesto a cada uno. A nosotros nos corresponde seguir nuestro camino, es decir, nuestra vocación. Unos como sacerdotes o religiosos, otros en el celibato o en el matrimonio. Dios al darnos una vocación u otra, nos otorga la abundancia de sus gracias para cumplir debidamente nuestros cometidos.

Hablando del matrimonio él hace una pregunta: ¿Por qué hay tanta gente infeliz en el matrimonio? Y responde diciendo porque la gran mayoría abraza este estado sin haber sido llamado a él. Uno se prepara durante diez años para ser sacerdote o religioso, pero en el matrimonio se entra con indiferencia. A los que dudan ante una elección crucial para su vida, el santo de hoy aconseja consultar a un sacerdote que le ayudará en su discernimiento tal como él hizo a menudo y tan juiciosamente.

San Juan María Vianney es patrón de todos los sacerdotes de mundo. Les felicitamos y rezamos por ellos.Compra

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2 comentarios

    • Fiona Caldeira 2 septiembre, 2016 at 19:28 Reply

      Estimado Señor Adolfo,
      Gracias por su interés. El precio del libro “Palabras del cura de Ars” escrito por Francoise Bouchard es 9.00€.

      Atentamente,
      Editorial Paulinas

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