HNA. MERCEDES: LA MUERTE NO ES EL FINAL DE LA VIDA

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Hna. Mercedes hsp

Hoy 15 de marzo Hna. Mercedes goza ya la presencia del Señor cara a cara.

Matilde (Mercedes), nació en Celada de los Calderones, en la provincia de Santander el 24 de agosto 1932. Entró en la congregación de las Hijas de San Pablo (Paulinas) en octubre de 1947 con otras tres jóvenes.

Mercedes Garc'iaEl Señor es mi pastor…

Hace cuatro meses he tenido la oportunidad de hacer algunas preguntas sobre su vocación y cómo se siente ahora.

La hna. Mercedes empezó diciendo que el canto que le ha gustado más en su vida es el Señor es mi pastor nada me falta. Pensar en ser una religiosa (monja) le hacía mucha ilusión, tanto que cuando venían las religiosas, para ella era una fiesta, una experiencia profunda escucharlas hablando del amor infinito de Dios.

Ella entró en la congregación adolescente, sabiendo muy bien lo que quería ser y hacer con su vida. Con la convicción ella planteó su profundo deseo de ser religiosa a su familia. Ellos quedaron contentos al escucharla y así fue su ingreso en el convento.

Amor de Dios

Mercedes hsp

Ella recuerda que la experiencia del amor de Dios en ausencia de sus seres queridos suscitó muchos sentimientos de gratitud, alabanza, arrepentimiento, y disponibilidad absoluta para hacer la voluntad de Dios en todo momento. Y seguía diciendo que para ella el apostolado en la librería Paulina es un lugar sagrado.

Cuando he preguntado a Hna. Mercedes qué quería decir a los jóvenes de hoy para seguir la llamada del Señor ella respondió diciendo que lo importante es saber reconocer los signos de nuestra propia vocación. Hay que orar por ello. Porque en el origen de la vocación hay una fuerte experiencia de Dios, del amor de Dios por nosotros.

Hacer la voluntad del Señor

Como ya tenía 86 años le he preguntado como ella se siente ahora y eso es lo que ella dijo: «La experiencia del amor de Dios me hace sentir una gran alegría, una gratitud inmensa y eso hace que me ponga a su disposición, porque me ha comprado, no con oro o plata, sino con su sangre; y ya no me pertenezco, sino que le pertenezco a Él. Como María, puedo decir: “Se ha fijado en la humildad de su esclava”. Y como ella debemos responder: “Soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. En ello encontramos la felicidad».

Oración de San Agustín

Quiero terminar con la oración de san Agustín:
La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.
No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.

Gracias Hna. Mercedes por el ejemplo y por tu vocación Paulina. Gracias por ofrecer tu vida por las vocaciones. Hoy pedimos al Señor que te dé el descanso eterno y la corona merecida.

Hna. Fiona fsp

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