Tecla Merlo

Conoce a nuestra fundadora

La hna. Tecla Merlo (20 de febrero 1894- 5 de febrero 1964), colaboradora fiel de D. Alberione, con toda su vida nos ha dado testimonio de la entrega al Evangelio, que ella lo manifestaba en el encuentro con el Señor y Maestro, y nos ha enseñado a llevar a cabo en la compleja y rica realidad de la comunicación actual la experiencia de una vida que encuentra en la Palabra de Dios su fuente inspiradora.

«Agradezcamos al Señor por habernos llamado a este apostolado, por habernos dado esta vocación, que es vocación apostólica, con la que podemos realizar la misión de Jesús y de los apóstoles. San Pablo, el gran apóstol, nos conceda el amor al apostolado, que sepamos sacrificarnos por las almas» decía la hna. Tecla en 1955. Gratitud por la vocación, amor por el apostolado, sacrificio por las almas: estos son los preciosos dones que hoy nos entrega Maestra Tecla, que ha comprendido y ha realizado de forma admirablemente el carisma paulino, en la escuela del Beato Santiago Alberione.

Datos biográficos

Retrato de Tecla MerloTecla Merlo, Teresa de bautismo, nació en Castagnito (Cuneo) el 20 de febrero de 1894, la segunda de cuatro hijos de Héctor y Vincenza Rolando. Maduró su vocación religiosa en su familia, ideal que en un primer momento no pudo realizar debido a su frágil salud. Entonces puso en marcha un pequeño taller de confección donde, además del arte de coser y bordar, enseñaba a las jóvenes los valores de la vida cristiana.

El 27 de junio de 1915, a través de su hermano Leone Merlo, seminarista, se reunió con el p. Alberione en la sacristía de la iglesia de San Damián, en  Alba (CN). Don Alberione le pide a Teresa que confíe en él y que acepte trabajar en el taller de costura que había comenzado unos días antes, el 15 de junio, en Alba. Teresa aceptó, acogiendo en esa propuesta la posibilidad de realizar su deseo, el de hacer la voluntad de Dios.

El 15 de junio de 1915, es el punto de partida... Primer paso: junto con algunas jóvenes, bajo la guía paterna del p. Alberione, inicia una comunidad religiosa femenina, que se dedicaba a coser camisas para los soldados. La etapa decisiva es el año 1918: el Obispo de Susa le pidió al p. Alberione asumir la impresión y difusión del periódico diocesano la Valsusa. Es el inicio formal del apostolado de la prensa para Teresa y las otras jóvenes que vivían con ella. Un pequeño grupo se trasladó a Susa; en la sala donde se componía y se imprimía el periódico, había una pintura que representa al apóstol Pablo. Y así la gente, amablemente, empezó a llamarlas "las hijas de san Pablo".

En 1922 Teresa vuelve a Alba donde, con las otras ocho compañeras, emite los votos religiosos tomando el nombre de "Tecla". Don Alberione en ese día también le confía la tarea de Superiora General de las Hijas de san Pablo.

La Hermana Tecla junto con el padre AlberioneOtro paso importante es el comienzo de la presencia de las Paulinas en Roma. En 1926 don Timoteo Giaccardo, primer discípulo y colaborador del p. Alberione, y Maestra Amalia Peyrolo (FSP) llegan al corazón de la cristiandad, son recibidos por los monjes benedictinos de la Abadía de san Pablo extramuros. En 1929, el obispo de Alba, Monseñor Francisco José Re, erigió la Pía Sociedad de las Hijas de San Pablo a Congregación de derecho Diocesano.

En 1953 es reconocida como Congregación religiosa de derecho Pontificio, con la aprobación de las constituciones. Entre 1929 y 1931 las Paulinas empiezan a fundar en varias ciudades primero en Italia y luego en el mundo. Y muy pronto, Maestra Tecla realiza innumerables viajes para visitar a sus "hijas" diseminadas en muchos países de los cinco continentes; para animar al compromiso de la vida Paulina, comenzar la redacción, la impresión y la difusión. A todas acoge con el amor de una madre atenta y participando del camino de cada realidad individual, de cada parte del mundo que ha conocido, para "hacer el bien". «Nosotras, llamadas a un apostolado tan amplio que puede abrazar todo el mundo, sintamos la necesidad de ayudar a estas pobres almas, hacerlas el bien, contribuir a su salvación, tanto con la oración como con todo el apostolado» (T. Merlo, Vi porto nel cuore, Roma 1988, nº 124).

La hermana tecla junto al Padre Alberione y otras hermanasMaestra Tecla muere en Albano, en el hospital Regina Apostolorum, el 5 de febrero de 1964. Tres años antes, en 1961, durante un curso de ejercicios, en la solemnidad de la Santísima Trinidad, había ofrecido su vida para que sus "Hijas" fueran santas.

Decía: «Todas vosotras, ¿estáis todas orientadas por el camino de la santidad? Lo más importante que debemos hacer es simplemente hacernos santas. Primero hacernos nosotras y después realizar el apostolado» (CSAS 38.10)... «El Señor nos invita a una gran santidad. Nos ha llamado a la vida apostólica, que es la vida más preciosa, la vida más hermosa, la misma que vivieron Jesús y los apóstoles. La vida apostólica: es decir, hacernos santas nosotras y trabajar para la gloria de Dios y la salvación de las almas» (CSA 51.11).

La congregación de las Hijas de San Pablo está presente en 52 países, participan en la evangelización con la prensa, los instrumentos de comunicación que el progreso ofrece y, haciendo resonar el anuncio de la buena noticia del Evangelio en la cultura de la comunicación.

Las 42 webs actualmente activas, demuestran el dinamismo y la amplitud de una presencia que no se contenta con dar información, sino que está en primera línea en la formación de la conciencia, en la dinámica comunicativa y está siempre preparada para explorar nuevas formas de apostolado.

Puedes consultar nuestra web: www.paoline.org, disponible en cinco idiomas y que permite acceder al mundo de las Paulinas.

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